14 elementos a tener en cuenta en los textos de tu web (I)

Bien. Has leído algunas nociones sobre copywriting y redacción en este blog y en otros.

Además… se te da relativamente bien escribir. De modo que vas a lanzarte a la piscina. ¡Quieto!

Te voy a dar una lista de aspectos que tienes que tener en cuenta, bien sea para comprobar el resultado a la hora de contratar este servicio a un profesional, o de cada a desarrollarlo tú mismo si has optado por esa vía (que no suele ser la mejor, todo sea dicho).

 

1. CON BUENA LETRA

 

Una vez estudié ruso. La profesora (a la que tengo en gran estima) nos obligó a prestar especial atención a la caligrafía… algo que quizá estamos perdiendo en estos tiempos de inmediatez, de Whatsapp o Telegram, de “memes”.

Tampoco es que tengas que meterte en el papel de un monje copista medieval, pero la letra en este mundo digital también es muy importante.

Lo más importante es que sea fácil de leer  (no escojas “Comic Sans”, por favor te lo pido). Helvética, Arial… hay muchas. Alguna con algo más cuerpo o más artística para los títulos y otra de fácil legibilidad para los textos.

En cuanto a colores, dos o tres son más que suficientes.

 

2. LA IMAGEN, PRIMERA IMPRESIÓN

 

Aunque el fondo es importante, la imagen determina en gran medida si un cliente va a seguir leyendo o no, y eso es válido tanto para el propio diseño de la web como para las imágenes que acompañan a los textos.

Seguro que has visto el clásico ejemplo de una empresa local, “Energías Renovables de Tabarca”, en la que al entrar al “Sobre Mí” aparece una foto genérica con una señora como la de aquí arriba…

A tope con la diversidad cultural, pero obviamente si escribes un “Sobre Mí”, no lo ilustres con una foto de stock.

 

Cuanto más reales sean las fotografías, mejor. También es bueno intercalar debidamente el texto con fotos, para que la lectura sea más fluida. A veces el apoyo de una infografía o un gráfico ayuda mucho más a la comprensión que uno, cinco o diez párrafos más.

Las imágenes tienen que tener un sentido y conectar con el texto.

 

3. EL TÍTULO, LA ANTESALA DE TU CONTENIDO

 

Parece de una nimiedad aseverar que el título es importante, pero merece la pena recalcarlo.

¿Usarías un envoltorio desastroso para un gran regalo? Por lo general, no (aunque muchos lo hemos hecho a modo de broma).

 

El título tiene que ser llamativo y generar curiosidad. Su propósito, a fin de cuentas, es que el lector lo lea, lo considere interesante y siga leyendo el cuerpo del contenido.

 

4. UNA INTRODUCCIÓN BRILLANTE

 

Pones la televisión un domingo y echan una de esas películas cuyo único propósito es servir de relleno.

Que oye, no es que seas un un experto, conoces a Kurosawa y porque sientes cierto romanticismo hacia las pelis de samuráis. Pero hasta tú, siendo un mero aficionado, captas que la fotografía parece de serie B… o incluso C (si es que existe esa categoría).

 

Estás tapado bajo la manta y te has dejado el mando a unos metros, vaya chasco. La película avanza. Igual no es para tanto y entretiene…

Nada más comenzar, adivinas la trama, que además de previsible es muy mala: la canguro de la familia protagonista va a raptar al niño, porque aunque quitas la película antes de cerciorarte resulta que es en realidad la hermana psicótica de una amante del marido.

 

Bueno, vale, en este caso la introducción era lo de menos porque el resto de contenido tiene la misma calidad, más bien nula. Pero creo que se entiende.

En la introducción tienes que hablar a tu público objetivo, ponerte en su piel. Con situaciones que le resulten familiares, atacando a puntos de dolor que le gustaría resolver, etc.

 

5. ENCABEZADO

Hoy en día estamos sometidos a una enorme cantidad de estímulos, por lo que hemos aprendido a hacer lecturas mucho más superficiales.

Por ese motivo, es muy importante utilizar correctamente los encabezados.

Ayudan al lector a decidir si le interesa o no seguir leyendo en más profundidad, o qué partes o secciones del texto en concreto son más importantes para él.

 

6. EXPLICACIÓN RICA EN DETALLES

 

Hasta ahora parece que captar la atención de un lector o cliente potencial es casi como atraer a un bebé con colores llamativos.

Y aunque suene mal… es un poco así, aunque solo inicialmente y para pasar esa fase previa de criba.

 

Una vez te interesa una página web, lo que buscas es el máximo detalle posible, expresado de forma clara y concisa.

Es decir, por mucho lenguaje persuasivo que utilices en los encabezamos o por muy buenos que sean los títulos, si luego “el grueso” del texto es de poca utilidad… los resultados no van a ser positivos.

 

Además, explicar al detalle lo que haces en tu empresa o negocio, es vital para que se valore debidamente.

Imagina que ofreces un paquete para instalaciones solares fotovoltaicas que cubre todas las fases: desde el proceso de ingeniería (dimensionamiento), hasta la instalación, e incluso la monitorización y las revisiones periódicas de la misma durante X tiempo.

 

Si no lo explicas, si no incides en todas esas fases que aportar un valor extra a tu servicio, estás perdiendo una gran oportunidad.

 

7. OBJECIONES

 

¿Por qué crees que alguien no contrataría tu servicio o no compraría tu producto?

 

“Es caro”

“No sé si realmente es lo que necesito”

“Desconozco la legislación al respecto”

“No sé en cuánto tiempo se amortiza…”

 

Hay que resolver todas las objeciones posibles, y en orden de importancia, a lo largo del texto de nuestra web.

 

 

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