Investigación, investigación y… ¿adivinas? investigación.

Ni que fuéramos Marie Curie, ¿por qué es tan vital investigar?

Si un copywriter o un redactor trabaja con información incompleta o parcial de tu empresa, va a tener que recurrir a la inventiva para sacar el trabajo adelante. Desde luego, no es la mejor opción.

Si conocemos a fondo la historia de la empresa, la actividad que desarrolla, su público objetivo, su especialidad frente a otras empresas similares, etc., tan solo tenemos que ordenar este puzzle para obtener un resultado de calidad a la hora de elaborar texto para tu web o artículos para tu blog.

 

TUS CLIENTES SON PERSONAS

 

“¿Tienes una tienda online de eficiencia energética? ¿Realizas instalaciones fotovoltaicas? ¿Un despacho de ingeniería? A tu cliente no le importa.”

 

Vale, esta premisa es chocante así de sopetón. Vamos a desarrollarla con las “Versiones A y B” del cliente.

 

  • Imagina que hay alguien, una “Versión A” de una persona, que tiene un problema o una necesidad por satisfacer. Pongamos que quiere reducir su factura eléctrica.

 

  • La “Versión B” de ese mismo individuo está contenta, consume y paga menos por su electricidad y por si fuera poco tiene un estilo de vida más sostenible y puede dedicar ese dinero a otros menesteres.

 

A priori, ni siquiera estamos hablando aún del servicio en cuestión que ofreces (que podría ser, por ejemplo, una optimización en el plano de la eficiencia energética y de factura, acompañada por una instalación fotovoltaica). Hemos pasado de unas características a un beneficio.

 

Para persuadir a un cliente no hay que recalcar tanto las bondades de tu producto o servicio como las repercusiones en forma de beneficio que conlleva. ¿Por qué debería comprarlo? ¿Qué me va a aportar?

 

Este proceso, conocer la “Versión A” y la “Versión B” del cliente es imposible sin el proceso de investigación. Por esa razón los copys somos “muy pesados” y pedimos toda la información posible sobre las empresas con las que tratamos.

 

EXTRAYENDO MATERIA PRIMA

 

No hay magia, sino ciencia en este proceso. No somos “vendehúmos”, hay todo un proceso y una metodología detrás para cosechar resultados.

Si vamos a hacer un post para un blog, una sección “Sobre Mí” de tu página web, necesitamos “materia prima”.

 

Si ya tienes un producto o un servicio en el mercado, esa materia prima puede obtenerse por ejemplo de testimonios, de opiniones de clientes, de formularios de captación de testimonios a los clientes… etc.

Sin las materias primas adecuadas, obtenidas en un proceso de investigación, no puede conseguirse un buen producto.

 

LA NECESIDAD DE CONOCER A LA COMPETENCIA

Si no sabes quién es tu competencia, qué ofrecen, qué les diferencia… ¿cómo quieres ofrecer algo que el resto escoja antes que a los demás?

En todos los sectores demandados hay competencia, y debemos estudiarla.

Seamos honestos, el 99% de lo que ofrece cualquier empresa puede brindarlo también otra empresa similar presente en el mercado. Pero si realizamos bien nuestro proceso de investigación, podemos detectar ese 1% y darle la relevancia que merece para que se convierta en un elemento diferenciador.

 

REDACTAR SIN INVESTIGAR NOS LLEVA AL FRACASO

No basta con redactar textos de una determinada longitud, correctamente estructurados y bien escritos.

Si no dominamos una serie de herramientas (Semrush, Google Instant, etc.) y no investigamos, difícilmente conseguiremos un artículo sobre un tema que la gente busque y que se posicione en Google.

 

 

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